Un día, acudió a mí un conocido con una colección de mini-libros
para que les construyera una estantería, y confiando en mi habilidad, dejó el
diseño en mis manos.
Después de comerme el coco un poco se me ocurrió una idea: Un
libro para libros, uno para todos y todos para uno. Y este es el resultado:
El cliente, pensando que iba a recoger una estantería más
corriente, se quedó boquiabierto de sorpresa y asombro, pues no se había
imaginado nada semejante. Claro está, estaba se contentísimo con el resultado
final.





