Aquí os presento una joya de antaño. Las tiendas antiguas de
ultramarinos se decoraban de manera muy laboriosa, con maderas torneadas y con
muchas curvas y realces. Era una forma de atraer al público.
Espero con mi representación llamar también la atención, pero al
mundo amante de las miniaturas.
A continuación, una serie de fotos mostrando las varias fases de
su construcción.
La fachada está construida casi totalmente de madera. Los
relieves en la madera están tallados a mano y los focos son ojetes colocados al
revés y sin remachar. Las esquinas interiores de la fachada están rematadas con
chinchetas doradas, dando un toque de metal en relieve.
Terminada la construcción de la fachada, el siguiente paso fue
pintarla de primera mano en un tono verde botella.
Después, pintar los realces de color oro.
Y para terminar, una patina de color verde oxido.
Los escaparates en el interior de la fachada están patinados en
Betún de Judea.
La elección de los visillos acorde a la decoración, dan una
buena terminación.
Esta es la imagen resultante de tan laborioso trabajo.
Otra manera de atraer la atención, era la forma de rotular con
mucho colorido y en relieve.
El diseño del rótulo fue
tomado de una postal de un cartel antiguo que anunciaba bicicletas. Anna la
escaneó y la metió en Photoshop para darle un diseño personal. Imprimió el
nuevo diseño en tres secciones y lo monté sobre madera. Luego imprimió otra vez
las letras por separado, las pegué sobre madera, las recorté, las pegué unos
topes y las coloqué sobre las primeras letras para destacarlas.
En esta imagen, tomada desde
una perspectiva más baja se aprecian más los contornos y relieves del rótulo.
Las cristaleras ya montadas y rotuladas.
El interior del arco del recibidor terminado y bien iluminado.
El escaparate terminado con su bandeja giratoria para las
chacinas. En el escaparate de los enlatados hay otra bandeja giratoria.
Otra fase de la construcción del interior, los estantes de la
parte trasera de la tienda.
Ya construido el mueble, el siguiente paso fue darle una pátina
de betún de Judea y a continuación forrar los huecos con imprimibles, la parte
alta de papel decorativo y la parte baja alicatada.
Un mostrador para el pan y los dulces: Una pieza elaborada de
encimera de mármol, madera y cristal más iluminación propia.
La caja registradora es una pieza que tenía desde hacía tiempo y
que reservaba para una obra de este carácter.
La estantería trasera ya terminada e iluminada, empezando a
reunir elementos y artículos para ponerlos a la venta. El puesto de helados es
una creación mía.
El especiero, con diez especias diferentes.
Reciclé un reloj de pulsera con aspecto antiguo y aproveché su
maquinaria para recrear un reloj de pared de época.
Bartolo, el charlatán del pueblo hace acto de presencia para
inspeccionar la construcción de la nueva tienda de ultramarinos. Es todo un
acontecimiento y algo que contar en el pueblo.
Recién llegada al pueblo y con su equipaje, Doña Filomena
contempla asombrada su nueva tienda, lista para estrenar...
Ilusionada, se instala de inmediato para comenzar a colocar las
cosas en su lugar.
Doña Filomena es una creación de Anna. La moldeó de barro, la
pintó y la vistió, y después, yo le adapté a la mini-tendera un pequeño motor
que mueve su mano hacia adelante y hacia atrás.
Después de montar los laterales de la tienda, ya quedaban muy
pocos detalles que rematar para terminarla.
Aquí la tenéis con el enmarcado de rótulos montado.
El exterior de la tienda de ultramarinos desde varias
perspectivas, empezando por el lateral izquierdo.
Los escaparates más de
cerca:
Los cristales están
rotulados a mano como se hacía antiguamente.
Acercándonos un poco más,
se ve mejor el interior a través de los escaparates.
Ahora vamos a dar una
vuelta por su interior.
Los posters, las etiquetas,
los sacos, todos los artículos en cajas, incluso los cucuruchos de los helados
son obras de Anna que participó de lleno en esta obra poniendo su granito de
arena donde podía, contribuyendo así tanto con sus habilidades manuales como
informáticos.
Lo demás son artículos que
tenía por la casa, como la caja registradora que mencioné antes, la balanza,
las canastas, los botes de cristal, los barriletes, los cacharros de barro y alguna
que otra cosa más, o bien piezas que fabriqué yo mismo. Aparte de lo
anteriormente mencionado y por nombrar algunas de ellas: las frutas, las
verduras, las trenzas de ajos, ñoras secas y guindillas, las chacinas, la bota
de vino, las botellas, artículos de limpieza etc.
Una vista parcial de la
azotea…
…donde se destaca la cúpula
acristalada.
Uno de los ocho maceteros
que adornan la azotea.
Y para terminar os dejamos
con una escena cotidiana al anochecer:
Acaba de llegar Paco ‘el
manitas’, con su coche de vapor, para abastecerse de provisiones a la nueva
tienda de ultramarinos del pueblo.
Aún no está del todo
terminada. Le faltan dos lámparas interiores del techo, el aplique de la
marquesina y las dos farolas de las esquinas del exterior.
Pero al igual que otras
obras mostradas en este blog, añadiremos otra entrada cuando esté terminada del
todo.